Saturday 18 September 2021
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Alfalfa: la forrajera tolerante a la sequía

Alfalfa: la forrajera tolerante a la sequía


Estudios arrojan que un
80% de los mejor genotipos de alfalfa obtuvieron alta sobrevivencia

El INIA hace más de 10 años viene desarrollando una
valiosa investigación de una de las especies forrajeras más importantes como es
la alfalfa Primero se realizó un proceso de colecta de materiales genéticos
provenientes de diversos ecosistemas del mundo. Luego, vino una fase de
selección de los mejores genotipos y actualmente evaluaciones bajo diferentes
condiciones climáticas.

Actualmente existen más de 60 mil hectáreas sembradas en
el país con alfalfa y existe una tremenda actividad productiva en torno a esta
forrajera.  En Chile, la alfalfa ha sido
tradicionalmente utilizada en condiciones de riego en condiciones muy
favorables y de muy alta productividad. Pero, precisa, “ha sido poco o nada
explorada en zonas de secano mediterráneo donde existen largos períodos de
sequía”.

INIA La Cruz realizó recientemente una jornada de
extensión que dio cuenta de los avances de la investigación en alfalfa en Chile.
El Dr. Carlos Ovalle Molina, investigador del INIA La Cruz presentó aspectos
asociados al manejo agronómico. En tanto, el Dr. Alejandro del Pozo, académico
de la Universidad de Talca, mostró los resultados obtenidos de los diferentes proyectos
de investigación que se han realizado  en
alfalfa, donde participa junto al equipo de INIA.

Alejandro del Pozo Lira lleva más de 10 años trabajando
en distintas especies de leguminosas junto al equipo del Dr. Carlos Ovalle
Molina.

El proyecto
Fondecyt “Evaluación de nuevas
leguminosas herbáceas perennes en agroecosistemas mediterráneos de secano:
persistencia, productividad, fijación de nitrógeno y eficiencia en el uso del
agua”,
estudió el desempeño de nueve cultivares de alfalfa en cuatro
ambientes de secano Mediterráneo de Chile central: Hidango, Cauquenes, Los
Guindos (San Carlos) y Yungay, donde se pudo constatar el enorme potencial
productivo de alfalfa  en condiciones de
secano.   

Posteriormente vinieron otros dos proyectos, que permitieron
acceder a un amplio número de accesiones de alfalfa de distintos orígenes y
evaluarlas en Cauquenes, en condiciones de secano y con riego suplementario.
Estos proyectos fueron “Uso de cultivos
naturales o ancestrales para el desarrollo de cultivares de alfalfas tolerantes
al estrés hídrico y su extensión a agricultores de subsistencia en Kazakhstan,
China y Chile
” financiado por Global Crop Diversity Trust a través del
Ministerio de Agricultura de Australia; y
, “Estudio del
potencial de germoplasma nativo de Alfalfa, para mejorar la tolerancia a estrés
hídrico”
financiado por Fondecyt de Chile.

El actual proyecto “Nueva
variedad de alfalfa tolerante al estrés hídrico, para la adaptación de los
sistemas ganaderos al cambio climático”
, financiado por FIA,  tiene como meta final liberar una o más
variedades de alfalfa.

La alfalfa es una especie perenne de muy alta
productividad con características morfológicas y fisiológicas que le permiten tolerar
el déficit hídrico y persistir en ambientes de secano.
Sus raíces pueden
extenderse hasta seis metros de profundidad para extraer humedad de las napas y
hacer más eficiente la captación de agua. Su sistema radical puede tener entre  5 y 6 metros de profundidad si el suelo lo
permite y eso significa que puede tolerar períodos largos de sequía.

En el estudio de nueve cultivares de alfalfa en cuatro
sitios de secano se  pudo observar que
todos los genotipos evaluados, se comportaron bastante similares en cuanto a su
respuesta hídrica. Sorprendentemente, dijo, “obtuvimos
sobrevivencias muy altas en todos los sitios. Había ambientes muy restrictivos
con menos disponibilidad de agua (muy baja precipitación) y aún así, obtuvimos
sobrevivencias de plantas entre 80 y 90%”. 

Como dato valioso dijo que “la totalidad del forraje
promedio de tres años fue de 8 toneladas con dos años de precipitaciones
bajas”. Los niveles de producción fueron altos especialmente en Cauquenes con una
elevada  tasa de crecimiento.

El genotipo Sardi Grazer fue seleccionado para ambientes
de secano. No se encontraron diferencias genotípicas significativas. “Se
encontró algunas variaciones. Pero, no se puede atribuir que un genotipo tenga
una condición hídrica más favorable que otra”.

El experto detalló los diferentes caracteres fisiológicos
y agronómicos que han sido estudiados de un panel muy amplio que dio origen a
una selección de 70 accesiones de alfalfa. “Principalmente se evaluó  cómo fue la sobrevivencia de los genotipos
durante cuatro años bajo condiciones de secano. Además se realizó estudios de
genotipos con alta dormancia y con baja dormancia”.

El promedio en la producción de forraje de las 70
accesiones bajo condiciones de riego suplementario fue sobre 8 toneladas. Pero,
hubo genotipos que superaron las 12 toneladas. “Pudimos observar que existen
accesiones que producen muy poco. Pero, hay ocho ecotipos de muy alta
productividad, que producen sobre 10 toneladas”. Lo que interesa en este estudio,
agrega del Pozo, “es producir forraje de alta calidad y que sea lo máximo
disponible en ese ambiente donde se encuentra la alfalfa. Además, que la planta
pueda persistir en un ambiente mediterráneo donde existen largos períodos de
sequía”.

Se han reportado hasta 500 kilos de fijación de nitrógeno
en alfalfa, lo que significa un enorme aporte de nitrógeno atmosférico al
sistema productivo, explica el experto. Y, destaca, que “es gratis ya que viene
de la atmósfera”.

Con el uso de diferentes instrumentos se estudió el
potencial hídrico y se pudo medir las plantas que presentaron más y menos tolerancia
al estrés. Se pudo observar, que el crecimiento de forraje de invierno fue
sobre dos toneladas de materia seca siendo la zona de Yungay, el ambiente donde
menos creció, debido a las bajas temperaturas de la precordillera de Chillán”.  Sobre dos toneladas, destacó el experto, en
época de invierno, es un valor muy favorable para una planta forrajera en estos
ambientes”, precisa del Pozo.

Siguiendo con la entrega de los resultados, precisa que
en “conductancia estomática (apertura de estomas) tampoco se observó mucha
diferencia. Todos los genotipos se parecen en cuanto a conductancia estomática.
Pero, hay diferencia entre los ambientes”.

Se pudo observar que bajo las  condiciones de secano versus riego
suplementario, la sobrevivencia fue alta. 
“Hubo genotipos que obtuvieron sobrevivencia bajo condiciones de riego
suplementario, sobre un 80% después de cuatro años, lo cual fue muy bueno”,
dijo el experto.

Al cabo de este estudio, destaca del Pozo, “vamos a liberar
uno o más variedades de alfalfa y además hemos publicado estos resultados en
revistas científicas y así la información quedará disponible para colegas
nacionales e internacional para siempre”. Por lo tanto, hay que centrarse en
estos genotipos, que son los que se están evaluando en cuatro ambientes que van
de la zona central a sur de Chile a través de este proyecto que actualmente
INIA ejecuta con el apoyo del FIA.

Respeto al tipo de medición que se realiza, el experto
explicó una serie de caracteres para las plantas que se encuentran en ambientes
mediterráneos con déficit hídrico. Se contempló mediciones tales como follaje,
materia seca, composición isotópica del carbono, senescencia retardada,
actividad fotosintética, crecimiento, temperatura del dosel, profundidad de
raíces. Además del estudio de diferentes tipos de dormancia o latencia invernal
de los genotipos de la alfalfa.

Para el estudio de los rasgos o características de la planta de alfalfa que
estén asociadas a la alta productividad, se trabaja con el uso de datos en
forma remota mediante drones para una medición más precisa y rápida de la
materia seca a través del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada
(NDVI), herramienta que se ha transformado en una
valiosa herramienta para rastrear adecuadamente los diferentes genotipos de
alfalfa.

Otro carácter de los genotipos en estudio es la
senescencia retardada donde se está observando si  las plantas al retener sus hojas tendrían una
senescencia lo más retardada posible y así mantendrían mayor actividad
fotosintética y crecimiento.

Otro carácter parte de este estudio es la reserva en las
raíces y corona, aspecto muy relevante para que la alfalfa pueda rebrotar
después del período estival. “Es muy importante la captura de agua, que está asociado
a la distribución y profundidad de la raíz”.

Un  carácter que
está muy asociado al estado hídrico de la planta es la temperatura del dosel. “Es
una manera indirecta de analizar si un genotipo está obteniendo agua de
estratas más profundas versus otro que no lo está haciendo o lo está haciendo
en menor cantidad”.

En estas mediciones, Alejandro del Pozo destacó la labor
que realizan los técnicos de Cauquenes, “quienes hacen un tremendo trabajo de establecimiento,
mantención y evaluación de los ensayos. Sin este personal es imposible hacer
estos trabajos sobre todo por la magnitud de los ensayos, mediciones
permanentes y labores de seguimiento a las unidades demostrativas”.

Durante el webinar, Alejandro del Pozo entregó el
contexto climático de nuestro país señalando que, de acuerdo a los estudios
realizados, Chile es uno de los países más afectados por cambio climático.
“Llevamos un período de sequía por más de 10 años, que los estudiosos del
clima, le han llamado la megasequía. Esta condición ha tenido consecuencia en
los caudales de los ríos donde se muestra una clara tendencia a una disminución”.

El doctor Alejandro del Pozo mostró algunas predicciones
de cómo va a ser el clima en Chile entre los años 30 y 50. Para Chile, indica,
“hay una clara tendencia a la disminución de las precipitaciones y eso se
traduce que habrá una disminución de los glaciares, por ende habrá menos agua
de riego para el período estival”. Este aumento de la temperatura, sobretodo en
el valle central y en la cordillera es muy grave ya que la agricultura de
exportación depende de esta agua”.

En la zona central de Chile, después de octubre casi no
hay más precipitaciones hasta marzo. “Son cinco o seis meses completamente
secos” afirma el experto. Entonces, agrega, “la alfalfa tiene que ser capaz
de  crecer durante el período que hay
disponibilidad de agua, ocupar el agua disponible en profundidad y finalmente
llega un momento en que la planta entra en un período de receso ya que se seca
toda la parte aérea vegetativa hasta que vuelvan de nuevo las condiciones al
otoño siguiente”.

El equipo de trabajo lo lidera el Dr. Carlos Ovalle
Molina y lo integran  Viviana Barahona, Paulina
Etcheverría, Soledad Espinoza, Luis Inostroza y Jorge Ivelic-Sáez, además de
científicos de las Universidades de Talca 
como Alejandro del Pozo, de la U. de Concepción, la rizobióloga Macarena
Gerding e investigadores de Kazajstán, Mongolia Interior y Australia a través
del Instituto de Investigación y Desarrollo de Australia.

Acerca de INIA

El Instituto de Investigaciones
Agropecuarias (INIA) es la principal institución de investigación, desarrollo e
innovación agroalimentaria de Chile. Vinculada al Ministerio de Agricultura,
cuenta con presencia nacional y un equipo de trabajo de más de 1.000 personas
altamente calificadas. Ejecuta al año un promedio de 400 proyectos en torno a 5
áreas estratégicas: Cambio Climático, Sustentabilidad, Alimentos del Futuro,
Tecnologías Emergentes, y Extensión y Formación de Capacidades. Estas
iniciativas contribuyen al desarrollo agroalimentario sostenible del país,
creando valor y proponiendo soluciones innovadoras a los agricultores, socios
estratégicos y la sociedad, generando una rentabilidad social que varía entre
15% y 25%, por cada peso invertido en cada uno de sus proyectos.