Thursday 28 October 2021
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Un paso importante para la mujer en la Escuela Militar

A pleno sol y con el sonido de la Banda de Guerra de fondo, los alumnos de la Escuela Militar
daban comienzo a una de las prácticas habituales que realizan en el recinto ubicado en la
de Las Condes, claro que en esta ocasión existe una diferencia, dos jóvenes cadetes
unían para tomar el puesto en los instrumentos de viento
sino uno histórico, ya que las cadetes Ninoska Oyaneder y Paulina Manríquez fueron las primeras
mujeres que desfilaron en la Parada Militar formando parte de la Banda de Guerra de la Escuela
Militar.
“Cuando miraba a los penachos rojos en la Parada Militar decía yo quiero
parte de la Banda de Guerra” así es como Ninoska, cadete de segundo año de la Escuela Militar,
manifestaba su sueño que imaginaba incluso cuando participaba en la Banda de Guerra de su
colegio. Asimismo, rompiendo paradigmas y siguiendo s
preparación, desfiló orgullosa por ser una de las primeras mujeres en ocupar un espacio que
marcará un precedente histórico.
Y es que a lo largo de los años en el Ejército, la mujer ha tomado terreno en algunas ár
nunca antes había estado, partiendo desde el año 1995 en que el género femenino era admitido
por primera vez en conjunto con los varones en la Escuela Militar. Desde ese momento se fue
avanzando hasta que en el 2007 las cadetes femeninas dejaron de
formación aparte y pasaron a integrar las
mochila al igual que sus camaradas varones.
Pero esta tarea de representar a la mujer en la Banda de Guerra no solo fue una labor que tuvo
que llevar la cadete Oyaneder, ya que desde primer año en la Escuela conoció a su compañera
Paulina, quien también desfiló en la Parada Militar versión 2021.

n paso importante para la mujer en la Escuela Militar

A pleno sol y con el sonido de la Banda de Guerra de fondo, los alumnos de la Escuela Militar
daban comienzo a una de las prácticas habituales que realizan en el recinto ubicado en la
de Las Condes, claro que en esta ocasión existe una diferencia, dos jóvenes cadetes
para tomar el puesto en los instrumentos de viento. Pero lo anterior no es cualquier hecho,
ya que las cadetes Ninoska Oyaneder y Paulina Manríquez fueron las primeras
mujeres que desfilaron en la Parada Militar formando parte de la Banda de Guerra de la Escuela

“Cuando miraba a los penachos rojos en la Parada Militar decía yo quiero estar ahí y formar
así es como Ninoska, cadete de segundo año de la Escuela Militar,
que imaginaba incluso cuando participaba en la Banda de Guerra de su
colegio. Asimismo, rompiendo paradigmas y siguiendo su vocación, la joven cadete tras una larga
preparación, desfiló orgullosa por ser una de las primeras mujeres en ocupar un espacio que
marcará un precedente histórico.
Y es que a lo largo de los años en el Ejército, la mujer ha tomado terreno en algunas ár
nunca antes había estado, partiendo desde el año 1995 en que el género femenino era admitido
por primera vez en conjunto con los varones en la Escuela Militar. Desde ese momento se fue
avanzando hasta que en el 2007 las cadetes femeninas dejaron de conformar una unidad de
formación aparte y pasaron a integrar las unidades de fusileros vistiendo pantalón, casco y
mochila al igual que sus camaradas varones.
Pero esta tarea de representar a la mujer en la Banda de Guerra no solo fue una labor que tuvo
que llevar la cadete Oyaneder, ya que desde primer año en la Escuela conoció a su compañera
Paulina, quien también desfiló en la Parada Militar versión 2021. “En mi colegio yo tocaba varios
A pleno sol y con el sonido de la Banda de Guerra de fondo, los alumnos de la Escuela Militar
daban comienzo a una de las prácticas habituales que realizan en el recinto ubicado en la comuna
de Las Condes, claro que en esta ocasión existe una diferencia, dos jóvenes cadetes femeninas
Pero lo anterior no es cualquier hecho,
ya que las cadetes Ninoska Oyaneder y Paulina Manríquez fueron las primeras
mujeres que desfilaron en la Parada Militar formando parte de la Banda de Guerra de la Escuela

estar ahí y formar
así es como Ninoska, cadete de segundo año de la Escuela Militar,
que imaginaba incluso cuando participaba en la Banda de Guerra de su
u vocación, la joven cadete tras una larga
preparación, desfiló orgullosa por ser una de las primeras mujeres en ocupar un espacio que

Y es que a lo largo de los años en el Ejército, la mujer ha tomado terreno en algunas áreas que
nunca antes había estado, partiendo desde el año 1995 en que el género femenino era admitido
por primera vez en conjunto con los varones en la Escuela Militar. Desde ese momento se fue
conformar una unidad de
de fusileros vistiendo pantalón, casco y

Pero esta tarea de representar a la mujer en la Banda de Guerra no solo fue una labor que tuvo
que llevar la cadete Oyaneder, ya que desde primer año en la Escuela conoció a su compañera
“En mi colegio yo tocaba varios

instrumentos y siempre me esforzaba por hacerlo de la mejor forma (…) Cuando escuché que no
había mujeres en la banda, porque conllevaba un gran desafío, fue el momento en que quise
esforzarme y llegar hasta donde estamos hoy en día”, así es como la joven manifestaba el orgullo,
junto a su compañera, de plasmar un hecho histórico como este.
Claro que la preparación para formar parte de la banda es ardua y requiere dedicación, así es
como el Profesor de la Banda de Guerra, Roberto Ibacache, destaca la labor de cada uno de los
jóvenes que voluntariamente ingresan a esta unidad. “Esta labor requiere una preparación física
como también académica y si bien alguien podría pensar que existe una diferencia entre el
hombre y la mujer en la Banda de Guerra no es así, las jóvenes cadetes siempre han estado
dispuestas a aprender y que en un futuro otras mujeres sigan ingresando a la Banda” además
añadió que “Este es un excelente punto de partida que sin duda llegó para quedarse”.
Tras varias prácticas de formaciones, paso regular y marchas militares, las jóvenes pioneras en la
Banda de Guerra quisieron cerrar la nota agradeciendo en primer lugar a su familia que siempre
las ha apoyado y también a cada uno de sus compañeros e instructores mencionado que “sin ellos
nada de esto hubiera sido posible, en la Banda de Guerra somos una familia (…) Junto a ella
(Ninoska) partimos juntas en esto y terminaremos de la misma manera”, finalizó diciendo la
cadete Manríquez.