Friday 3 December 2021
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Diabetes y los efectos del calor


Diabetes y
los efectos del calor

 

 

Este mes se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, enfermedad crónica
que afecta a más del 12% de la población de acuerdo con la última Encuesta
Nacional de Salud, sobrepasando la tasa mundial que llega al 8,5%. Esto
significa que en nuestro país los pacientes con esta patología, diagnosticada o
no, alcanzarían a más de dos millones de personas.

 

Especialistas a nivel mundial señalan la importancia del tratamiento con
el fin de evitar las descompensaciones agudas, prevenir o retrasar la aparición
de las complicaciones tardías, disminuir la mortalidad y mantener una buena
calidad de vida. No obstante, y lo que pocos saben –incluyendo a los mismos
pacientes-, es que el tratamiento necesita de ciertas modificaciones dependiendo
las condiciones externas, como las estaciones del año.

 

El aumento de las temperaturas durante el verano puede ser sumamente
peligroso para estos pacientes, quienes necesitarán cuidados extras durante
esta época para minimizar sus efectos. Las personas diabéticas tienden no
hidratarse de forma adecuada y a deshidratarse con mayor facilidad, lo que
puede elevar el azúcar en la sangre (glicemia), haciendo que la persona orine
con mayor frecuencia, lo que potencia aún más la deshidratación. Además si el
paciente consume diuréticos, este efecto podría darse con mayor facilidad. Por
esto es fundamental que estos pacientes beban mucha agua, sobre todo en este
periodo.

 

Por otra parte, el calor puede cambiar la forma en que el organismo usa
la insulina. El calor produce vasodilatación en nuestro organismo, lo que incrementa
la velocidad de absorción de insulina, pudiendo 
causar una hipoglucemia. En este sentido, será necesario medir los
niveles glicémicos con mayor frecuencia y ajustar las dosis de insulina, además
de lo que se come y bebe. Por último, esta alteración en los vasos sanguíneos,
junto con algunas ocurridas en nervios, pueden impedir que las glándulas
sudoríparas regulen la temperatura corporal de forma correcta.

 

Desde nuestro rol como asesor de salud, al alcance de cualquier persona
y en cualquier farmacia, ofrecer educación e información sanitaria para quienes
buscan un medicamento es clave, pero no podemos generar la relación y el
impacto que un paciente tiene con su médico tratante, más aún cuando factores
externos –como la temperatura- pueden afectar directamente su bienestar. Por
esto es fundamental mejorar la comunicación entre ellos.

 

Ésta no sólo debería servir para obtener la información que el médico
requiere para cumplir su función, sino que también es necesaria para que el
paciente sea y se sienta escuchado, para que pueda comprender cabalmente su
enfermedad, el tratamiento, los factores externos que pueden afectarlo y pueda
sentirse copartícipe de su atención, elemento primordial para un tratamiento
efectivo, eficaz y que mantenga la buena calidad de vida de éste.